Heru-sa-Aset

HARPÓCRATES/HOR-PA-HARED

 

 Harpócrates

 

 

Los griegos llamaban Harpócrates al dios egipcio Hor-pa-hared. Es el Niño Heru que Aset debe esconder en los pantanos del Delta para protegerlo de la ira de Set. Se le representa con el gesto aniñado de llevarse el dedo a la boca, desnudo y con la cabeza rapada, excepto por una trenza que cae sobre su hombro derecho. Es el llamado “mechón infantil” que caracterizaba a los niños egipcios.

 

Un mito nos cuenta cómo Hor-pa-hared, en un descuido de su madre, fue picado por un escorpión. Aset consiguió curarlo mediante los efectos de su magia. Esta leyenda es la base de las conocidas estelas curativas de la cual la más popular fue la de Hor-pa-hared de pie sobre dos cocodrilos. En las manos sujeta toda clase de animales ponzoñosos como serpientes y escorpiones a los que domina sin esfuerzo alguno. Por encima de él, la cabeza del dios Bes pretende reforzar la eficacia de esta estela contra todo tipo de enfermedad y desgracias. Los sacerdotes, entre oraciones e invocaciones, hacían correr agua sobre las figuras y textos jeroglíficos de estas estelas que más tarde era ingerida como líquido medicinal contra la picadura de escorpión y de serpiente.

 

Cuando el niño Hor-pa-hared crece pasa a conocerse como Harsiase, Heru el Hijo de Aset.

 

Por Siathethert, Shemsu de la Ortodoxia Kemetica.

 

Ver también: Horus; Haroeris; Harendotes; Heru-Behedety; Harmakhis; Harsiase; Horakhty.