Hethert en su Nombre de Mehet Weret (la Gran Inundación) se asoma entre los papiros    HETHERT, LA DORADA PRINCESA DE LOS DIOSES -primera parte- 

Al igual que en la antigüedad, Hethert continúa siendo una de las diosas egipcias más populares en nuestros días. Su culto lo han perpetuado no sólo sus hijos e hijas, sino todos los keméticos ortodoxos modernos que comprenden la importancia de los atributos representados en esta deidad. Ella es la Madre por excelencia. La maternidad, los niños y la familia tienen mucha importancia para Hethert; es llamativo observar que hasta el presente las mujeres árabes de Egipto concurren al templo de Dendera a pedir por sus hijos.

También es patrona de la música, la danza, el arte y la belleza. La cualidad más importante en Ella es el amor generoso y la belleza interna, la verdadera belleza del alma. Sus principales símbolos son el sistro, el menit y los espejos.
La Señora “Dorada” siente predilección por las ofrendas de leche y bebidas dulces; como buena mujer aprecia los perfumes y las flores, al igual que las golosinas. También estima las joyas, especialmente el oro y las piedras que le son sagradas: la turquesa y la malaquita. Y no olvidemos el vino, ya que Hethert recibe las mismas ofrendas que su homóloga Sekhmet. Además de las citadas ofrendas, lo que más le agrada es ver a sus hijos en creativa actividad, actuando y transformando el mundo en un lugar mejor.

Dentro del kemetismo existen deidades que pueden tomar diferentes aspectos. Este es el caso de Hethert-Sekhmet. Un mito nos cuenta cómo Ra crea a Sekhmet para aniquilar a quienes conspiraban en su contra. Luego Ra se arrepiente y mediante un ardid logra aplacarla hasta que, de fiero león, la diosa se transforma en una hermosa mujer: Hethert.

Sekhmet es el comportamiento activo de Hethert; ambas diosas deben interpretarse como las dos caras de una misma moneda. Tienen muchas cosas en común, no obstante hay un dejo diferente entre las dos. La función primaria de Hethert es el rol materno y, como la Gran Madre, Ella quiere que sus hijos amen a los demás, transmitan bondad y lleven a cabo actividades positivas para el resto de las personas.

Hethert tiene sus momentos de Sekhmet y viceversa; y ambas tienen lo que podemos denominar momentos de “diosa errante”. El deambular de Hethert es el de la vaca pastando mientras protege a su ternero; en cambio Sekhmet deambula como un cazador preparado para atrapar y morder la garganta del insensato que se cruza en su camino.
Sekhmet es quien se encarga de mantener las cosas en Ma’at. Si ve algo fuera del orden preestablecido por Dios irá a arreglarlo. Se preocupa por la acción de una manera directa, sin rodeos. Ma’at y el equilibrio son importantes para ambos aspectos de esta deidad. Mientras Sekhmet se manifiesta para restaurar la Ma’at, Hethert quiere que sean sus hijos quienes vivan la vida en equilibrio.

Diosa de Múltiples Aspectos.

El nombre de la diosa está compuesto por dos palabras: Het-Hert, las que se traducen como: “El Templo de Heru” (o lugar de residencia del dios halcón Heru). El jeroglífico de su nombre se escribe como un halcón dentro de un cuadrado que representa la casa, lo que nos está dando a entender que Hethert es el espacio sagrado y protector que contiene al halcón Heru. El representante de Heru sobre la tierra es el monarca y la esposa real por su parte se identificaba con la diosa Hethert.

A pesar de que gozaba de gran popularidad en Kemet entero desde épocas muy remotas, Hethert era adorada especialmente en la antigua ciudad de Iunet, -la moderna Dendera- donde formaba tríada junto con Heru y su hijito Ihy, “el músico”. Hoy en día en Dendera se levanta un hermoso templo de enorme encanto y belleza de época Ptolemaica que en realidad es la reconstrucción de un templo preexistente, quizá del Reino Antiguo.

La vaca que asoma entre los papiros.

El origen de Hethert debemos buscarlo en los tiempos predinásticos, cuando los primeros pobladores de Kemet enterraban a sus muertos envueltos en una piel de vaca, animal al que adoraban quizá por todo lo que el ganado significaba para un pueblo tan primitivo y con escasos recursos de alimentos.

Los keméticos de la antigüedad representaron a Hethert de diferentes maneras según los atributos que deseaban destacar. En su rol de Madre Divina es capaz de alimentar a toda la humanidad por lo que se la representó como una enorme vaca cósmica que ha dado nacimiento al mundo y todo lo que este contiene.

Con su leche nutre a todos los seres (inclusive a los difuntos a los que también ofrece pan y agua en el Más Allá). La leche siempre fue muy valorada por el pueblo de Kemet debido a sus cualidades nutritivas. Su color blanco denota pureza, y por lo tanto es agradable tanto para las divinidades como para los “akh”, los muertos “brillantes” como estrellas en el firmamento.
La vaca, símbolo de maternidad y fertilidad fue en la antigüedad un animal protector y benefactor, razón por la cual muchas diosas toman forma de vaca; entre estas deidades están Nut, Aset y Hethert quienes son protectoras de las madres y los niños.

Hethert acabó identificándose con otras divinidades como la vaca Mehet Weret que vive entre los papiros, por lo que Hethert recibió el epíteto de “la vaca que asoma entre los papiros” y así se la representaba en las paredes de las tumbas. Los campesinos durante la recolecta de las plantas de papiro celebraban fiestas en honor de estas diosas bovinas.

Según un antiguo mito solar, Ra transformó a Hethert en una vaca divina de ijadas doradas y largos cuernos curvos entre los cuales pudo transportar el Disco Solar y elevarlo hasta el cielo. Por esta razón se la representa como una diosa con cuernos de vaca portando el Disco Solar, o con cabeza humana que lleva orejas de vaca y tocado tripartito. Más tarde aparece como mujer con cabeza de vaca.

Vinculándose a otras diosas puede cambiar su aspecto y aparecer como leona furiosa, cuando se la relaciona con Sekhmet y el “Mito de la destrucción de la Humanidad”. Ambas diosas son representantes del Ojo de Ra, que básicamente tiene la misión de mantener el caos alejado de Ra, el Demiurgo.

Por Siathethert

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