LA MAGIA ES UNA FUERZA

 

Heka, escrito con mayúscula, es un “Netjeru” o “Nombre” específico de Netjer (Dios), una manifestación de Ra que personifica el concepto de la magia.

Es representado como un hombre que porta dos varas cruzadas con forma de serpiente y sobre su cabeza lleva un estandarte con una rana. Este netjeru personifica uno de los “poderes” personales de Ra.

A Heka lo encontramos entre la tripulación de la Barca Solar viajando junto a Ra. A su lado se encuentran otros dos conceptos personificados: Hu y Sia.

Heka se encarga de la defensa de Ra y es uno de los responsables de repeler a la maligna serpiente Apep que lucha cada noche para atacar y eliminar al Sol.

 

Hu personifica el verbo divino. Es representado como un hombre tocado con un colmillo de elefante. Es tanto una divinidad como una idea abstracta, encarnando las órdenes que salen de la boca de Ra haciendo realidad cuanto pronuncia.

Hu es el compañero de la Nisut-Bity (AUS) -representante de Ra en el Kemetismo Ortodoxo-, y le faculta para que sus órdenes sean entendidas y acatadas.

En la Cosmogonía Menfita se cita a Hu como encarnación de la lengua de Ptah.

El mito explica cómo el dios Ptah pensó en la creación con su corazón (que era entendido como su conciencia y pensamientos) y, empleó la palabra (hu) para el mundo, finalmente, quedara creado. En este papel Hu personifica a la palabra divina.

 

Sia personifica la percepción y sabiduría divinas. Es representado como un hombre con una tela sobre la cabeza. Es tanto una divinidad como una idea abstracta encarnando, en el acto de la creación, la percepción, la sabiduría y el entendimiento del dios Ra.

Sia puede considerarse el heraldo del Sol porque es quien percibe y reconoce los peligros que pueden atacar a la Barca Solar durante su viaje nocturno.

En otro aspecto es el responsable de los papiros con contenidos eruditos y en esta función se relaciona con Ptah, personificando la intelectualidad y encarnando la lengua de este dios. Por la misma causa se vincula a Djehuty identificándose con el conocimiento.

 

Estos tres netjeru nos explican cómo funciona la magia kemética. Heka es la fuerza que nace de la percepción del corazón (Sia) y se manifiesta en el verbo mediante la voz (Hu). Resumiendo, la “magia” se siente “en el corazón” y luego se expresa en forma oral.

 

Los antiguos egipcios nos enseñaron que el corazón es la base de los sentimientos, un órgano que se encuentra en contacto con la divinidad. Las energías de Netjer  inspiran al corazón del hombre y, al menos que éste sea “sordo a la verdad”, el corazón se convierte en fuente de sabiduría.

Todos los deseos del ser humano nacen en su corazón y al ser proferidos por la lengua se manifiestan en la existencia del orador. De esta manera el dios Ptah-Tenen creó el mundo. Todo lo que deseó su corazón se materializó gracias al verbo mágico que fuera emitido por su lengua. Es sobre la base de esta creencia que los sabios aconsejaban “no separar el corazón de la lengua”, lo que vendría a ser algo así   como “piensa antes de hablar, las palabras son poderosas”.

 

Siguiendo este pensamiento, las palabras habladas o “sentidas” o sea, pensadas, tienen un impacto en la creación. El verbo, o Hu el netjer que lo representa, puede crear la realidad. No sólo en el pasado sino también hoy en día se acepta que las palabras tienen la fuerza para construir o destruir las relaciones humanas.

En las cosmogonías keméticas, el Creador se despierta tomando conciencia de sí mismo luego de pronunciar las palabras “Ven a mí”. De ahí en más la Creación tuvo lugar. El verbo de Ra creó a las divinidades, y la lengua de Ptah creó lo que le dictó su corazón.

 

El egipcio culto tenía cuidado con lo que quería transmitir, vigilando, además, que sus pensamientos-deseos no fueran contrarios a la Regla de Ma’at. Estos hombres “de categoría” eran una bendición para su comunidad ya que sus discursos eran útiles y provechosos.

Los discursos de los ignorantes, llamados también “pasionales”, en cambio son destructivos y agresivos.

En egipcio “palabra” se dice “medet” término ligado a “medou” o “bastón”; lo que nos da la noción de que las palabras son bastones en los que nos apoyamos a fin de progresar en el camino de la vida. La palabra no sólo transmite “lo que el corazón ha pensado” sino que también construye la realidad deseada; contiene akh, término que significa “útil” y “luminoso”, puesto que el verbo consiste en vibración luminosa que les da a los hombres un poder útil y maravilloso y los guía al conocimiento si ese poder es usado adecuadamente.

 

La fuerza heka debe ser utilizada con responsabilidad para obtener sus beneficios y “volver dichoso al corazón”. Para aprender a usar la magia el primer paso del mago-hekau es controlarla. Para eso debe primero conocer sus deseos-pensamientos tomando conciencia de lo que verdaderamente fluye de su corazón-conciencia, pues éstos son los artesanos de su realidad. Es necesario erradicar el mal antes de poder acceder a las enseñanzas mágicas.

 

El sabio Ptahhotep nos aconseja en su máxima 43: “ten cuidado de romper las trabas que hay en ti”, permitiendo así la circulación de la energía del Ka o espíritu y devolviendo al corazón el poder de percibir lo divino. En estas trabas se reconocen diversos pensamientos nacidos de viles sentimientos humanos como la culpa, desconfianza, orgullo, envidia, desesperación, ignorancia, indiferencia, etc. Estos obstáculos imposibilitan el aprendizaje y deben ser entendidos como los enemigos del dios Heka, o manifestaciones de la descreación.

Por Siathethert

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