Wesir y AsetWESIR Y ASET,

UNA HISTORIA DE AMOR, MUERTE Y RESURRECCIÓN.

 

La pareja divina conformada por el dios terrestre Geb y la diosa celeste Nut tuvo tres niños: Wesir, Heru-Wer y Set, y dos niñas: Aset y Nebt-Het.

Dentro de la gran familia divina los pequeños dioses se conocen como “los niños de Nut”, y son los principales personajes de varios mitos egipcios que nos permiten conocer la personalidad de cada uno de ellos.

 

Geb reinaba sobre un vasto territorio conformado por dos zonas muy diferentes entre sí: la tierra del Nilo y el desierto. El primero de los dioses varones y la primera de las mujeres pasaron a conformar la pareja real que heredó el trono de Geb.

Wesir y Aset se convirtieron en monarcas del Delta y el Valle del Nilo, un territorio donde habitaban tribus nómadas que se encontraban en un estadio muy primitivo de civilización. Los hombres vivían de la caza y vestían pieles de animales y algunos grupos practicaban el canibalismo. Esos primitivos habitantes de “Kemet” (nombre que los egipcios daban a su país y significa: La Tierra Negra) no tenían leyes ni nada que organizara sus vidas, no sabían diferenciar el bien del mal y vivían en el miedo y la ignorancia.

Set y Nebt-Het heredaron el vasto territorio desértico que limitaba con el Valle fértil; una zona seca y estéril conocida como “Deshret”, la Tierra Roja.

 

Aset y Wesir se abocaron a la tarea de civilizar a la población que vivía en su territorio. Wesir proporcionó a los hombres semillas y les enseñó a plantar lino, trigo y cebada, mientras que Aset enseñó a las mujeres el arte del telar para que de esa manera los egipcios cambiaran sus atuendos de pieles animales por frescas vestiduras de lino. Les enseñó a fabricar pan y cerveza, que desde entonces sería la base de la alimentación del campesino.

Hombres y mujeres aprendieron música y danza, el dios Djehuty creó un sistema de escritura y Wesir les impartió todas las leyes que necesitaban para vivir en armonía. Se levantaron casas de adobe y templos para los dioses, los hombres comenzaron a organizarse en torno a sus reyes y Kemet se transformó en un lugar próspero y bueno para vivir.

 

La naturaleza de Set en cambio era diferente. De gran fuerza su temperamento se manifestaba en fuertes tormentas de arena que abatían al Valle desde el desierto. En la noche la voz de Set retumbaba en el cielo bajo la forma de truenos.

Set comenzó a sentir celos de su hermano Wesir y con la impulsividad que lo caracteriza trazó un plan para asesinarlo. En ausencia de Aset convocó a todos los dioses a un banquete y en medio de la celebración Set mostró a sus invitados una caja de madera bellamente decorada. Informó a los presentes que la obsequiaría a aquel que entrara perfectamente dentro de ella.

Los dioses fueron probando sin suerte hasta que llegó el turno de Wesir. Lo que nadie sabía era que la caja había sido construida con las medidas del rey y cuando éste entró Set y sus conspiradores sellaron la caja y la lanzaron al Nilo donde Wesir murió ahogado. Tras una larga búsqueda sus hermanas lo encontraron a un lado del canal y recogieron su cadáver (nota: la versión de la historia del descuartizamiento de Wesir es muy probablemente una invención griega).

 

Set se coronó como el nuevo rey, el valle fértil fue vencido y el desierto se apoderó de Egipto. La labor de Wesir podría haber quedado en el olvido a no ser por el amor de su hermana Aset. Ella se caracteriza por ser la más astuta de los dioses, es una maga experimentada que conoce el nombre secreto del dios creador Ra. Aset, Nebt-Het y su hijo Yinepu, se unieron para crear un método que mantuviera incorruptible el cuerpo de Wesir, que luego se popularizaría bajo el nombre de momificación.

Mediante una letanía mágica las hermanas consiguieron despertar a Wesir del letargo de la muerte, momento en el cual Aset se convierte en un milano y vuela sobre el cuerpo de Wesir, en este acto mágico Aset concibe a un niño dios que se llamará Heru igual que su tío, por eso se le conoce como Heru el Joven o Heru-sa-Aset.


         Aset ahora es viuda, está embarazada y tiene un fuerte y peligroso enemigo. Se oculta en la zona del Delta donde da a luz y cuida del pequeño Heru escondiéndolo de  Set.

Wesir también se encargó de educar a su hijo en todas las funciones de un rey. Una vez que Heru llegó a la mayoría de edad reclamó el trono y se enfrentó a Set en varias contiendas venciéndolo y devolviendo a Kemet a su época de oro. Desde entonces el trono egipcio perteneció a Heru y a sus halcones dorados o faraones.  

 

 

Por Siathethert

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