Sicómoro, árbol sagrado al que los egipcios denominaban Nehet

Sicómoro, árbol sagrado al que los egipcios denominaban Nehet

SÍMBOLOS DE HETHERT

 

Los espejos

Los espejos (ankh) que utilizaban las damas estaban formados por una superficie circular de metal pulido, y un mango en el que se representaba a la diosa Hethert u otras deidades relacionadas con ella como Heru, Bes o Bast. En ocasiones los mangos podían incluir signos sagrados de protección u ornamentos vegetales como el loto y el papiro.
Las superficies pulidas podían reflejar la luz solar, por lo tanto se relacionaban con el Disco y el ciclo del Sol. Por esta razón eran circulares y algunas veces hechos en oro, representando al sol, o en plata, representando a la luna.

Las mujeres empleaban los espejos durante el acicalamiento diario, función que las ponía en contacto con la diosa-belleza. Por ser un objeto de lujo era común que se guardara dentro de una caja decorada hecha para ese propósito o que se llevara colgando del brazo dentro de un estuche de tela. Existen representaciones de banquetes funerarios donde se ve a las mujeres sentadas con sus espejos colocados debajo de las sillas, de esta manera dejan plasmada su devoción a la diosa Hethert.

La Turquesa

También relacionada con la diosa, la turquesa (mefakyt) se utilizaba en joyería y amuletos. Tiene un valor simbólico para los keméticos representando el cielo y la luz del amanecer. Se le relaciona con conceptos de renacimiento, procreación, maternidad y fertilidad; atributos todos ellos propios de la esencia de Hethert. Quizá por eso a Ella se le dio el nombre de “Señora de la Turquesa”, y se le rindió culto en un templo de la península del Sinaí lugar donde los mineros trabajaban y tenían su campamento.

El Árbol Nehet

Con frecuencia, Hethert se manifiesta en el árbol Nehet, que normalmente se conoce como sicómoro, una higuera de la especie Ficus Sycomorus. Los antiguos observaron que la madera de árbol Nehet es incorruptible, e inmediatamente lo relacionaron con conceptos de nacimiento y regeneración, empleándola para la construcción de ataúdes y sarcófagos asegurando así la eternidad del difunto. La tapa del ataúd se identificaba con la diosa del cielo Nut y la caja con su hermano Geb; una imagen de la diosa Het-Hert del Occidente era pintada en la cara interna de la caja sobre la cual se colocaba la momia, para que, de esta manera, la diosa acogiera y protegiera el cuerpo como una madre ampara a su hijo en su seno. Por esta razón tanto la diosa Hethert como Nut fueron identificadas como “Señoras del Sicómoro”.
Con la madera del sicómoro también se fabricaban amuletos que luego se colocaban sobre la momia para que brindarle protección mágica.

El sicómoro es de gran importancia para el difunto porque en éste se esconde la diosa quien, al ser invocada, le brinda el agua, el aire y los alimentos que el difunto necesita para continuar existiendo en el Más Allá.
En el capítulo 52 de los Textos de las Pirámides el difunto se dirige a Hethert con las siguientes palabras: …Comeré bajo el sicómoro de Hethert, mi señora, y ya he dispuesto dar las sobras [de las porciones] a sus bailarinas-músicos…

En las paredes de las tumbas solía plasmarse una escena en la que el árbol Nehet aparece humanizado mostrado virtudes maternales y dotado de firmes brazos con los que entrega bandejas de alimentos, y de generosos pechos con los que amamanta al difunto recién nacido. Otras representaciones muestran a la diosa Hethert emergiendo del árbol para dar de beber y comer al fallecido. Los pájaros Ba y los dioses pueden igualmente alimentarse del sicómoro.

Por ser árboles fecundos, que asisten en el Más Allá a los dioses y difuntos, con frecuencia los sicómoros se plantaban en los cementerios y en las entradas de los templos.

Por Siathethert

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