Aset

ISIS/ASET

Isis

Isis es el nombre con el que popularmente se conoce a la diosa  Aset, palabra egipcia que se traduce como “El Trono” o “El Sitial”. Aset representa al trono de Egipto y personifica la magia.

Es una de las diosas Madre más importante del panteón egipcio, pudiendo relacionarse con la mayoría de las diosas egipcias (sincretismo), las que pueden entenderse como diferentes manifestaciones de Aset, ejemplo: Aset-Hethert, Aset-Serqet, Aset-Mut.

Aset se asoció a la estrella Sirio bajo el nombre de Sopdet, al igual que Wesir se asoció con Orión.     

 

Es la cuarta hija de Geb y Nut, hermana de Wesir, Heru-Wer, Set y Nebt-Het.

Es madre de Hor-pa-hard -también llamado Harpócrates por los griegos-, y se la representa amamantando a su bebé, símbolo de la maternidad.

Junto a Wesir y Heru-sa-Aset forma la Tríada de la ciudad de Abidos, representando el amor perfecto, siendo modelo de esposa y madre para todas las mujeres egipcias. Ella les enseñó el arte del tejido y de la magia; gracias a Aset la mujer tuvo un lugar de privilegio en la cultura egipcia que desapareció recién bajo el dominio de griegos y romanos.

Aset es, junto a Wesir, la Reina de Egipto y demuestra sus conocimientos de política cuando se hace cargo del país durante un viaje de Wesir a tierras extranjeras. Luego del asesinato de su hermano, Aset momifica su cuerpo y, transformada en milano, lo reanima agitando sus alas. Mediante este acto mágico Aset concibe a su hijo.

Dará a luz a Hor-pa-hard en la Isla de Shemis, en el Delta, escondiéndolo de Set, cuidándolo y protegiéndolo, razón por la cual se convierte en la protectora de la infancia y las mujeres encintas. El amor maternal de Aset se representa bajo la forma de una vaca que, al igual que el milano, es su animal sagrado.

Uno de los epítetos de Aset es “Weret-Hekau” o “Grande de Magia” nacido de un mito que narra cómo la diosa roba el nombre secreto del dios Padre Ra, donde el dios solar escondía toda su magia y poder. Este texto muestra a Aset como la más inteligente de todas las deidades egipcias, gracias a ella se salva el orden político de Egipto y mantiene la tradición monárquica.

Primero los griegos y luego los romanos propagaron el culto isíaco* fuera de las fronteras de Egipto llegando a todos los rincones del Imperio de los Césares.

Cuando se prohíbe el paganismo, el culto de Aset sobrevive en Philae durante un tiempo siendo el último en desaparecer de la tierra egipcia. Su legado llega hasta nuestros días en la figura de la Virgen y el Niño, vestigio de la Madre Aset y el pequeño Heru.

*Nota: ver también el artículo “Las diferencias entre las diosas Aset e Isis”.

Por Siathethert

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