Meret-Seger

MERET-SEGER

Meret-Seger

Su nombre se traduce como “La que Ama el Silencio”. Está relacionada a Hethert-Amentet como diosa del Más Allá. Su aspecto de serpiente la equiparaba al Ahet -el “Ojo de Ra”-, la cobra protectora del Rey.

La orilla occidental de Tebas es una zona montañosa y desértica. Tras la montaña sagrada se oculta el sol partiendo en un viaje nocturno por el Más Allá, lo que dejó en claro que ese debería ser uno de los accesos al “Amenti“, el mundo de los muertos.

Ese lugar fue el escogido por los Reyes del Imperio Nuevo para construir sus “hipogeos” (tumbas cavadas en la ladera de la montaña). Cementerio hoy conocido como Valle de los Reyes.

Meret-Seger fue la diosa elegida para vigilar la necrópolis real. Habitaba en el hoy llamado Cerro de Qurna, cuya forma piramidal le recordaba a los egipcios la “colina primordial” surgida de las aguas del Nun. El nombre de la diosa transmite la atmósfera sagrada de la montaña.

Los trabajadores que construían y decoraban las tumbas reales vivían en Deir el-Medina, una pequeña aldea cercana al Valle de los Reyes. Allí los artesanos y sus familias mantenían un estrecho vínculo con Meret-Seger.

En la aldea la justicia dependía de la diosa serpiente que atendía en su capilla los pedidos de los pobladores y solucionaba los más diversos problemas. Quien había cometido alguna injusticia o falta corría el riesgo de ser picado por la serpiente Meret-Seger. La cobra podía causar ceguera y, en el peor de los casos, la muerte.

No obstante se la podía invocar para protegerse de las serpientes y para revertir los efectos del veneno, porque la diosa es bondadosa y compasiva con los hombres piadosos y con los que demuestran arrepentimiento. Puede provocar graves enfermedades pero también puede curarlas.

Por Siathethert