El dios Wesir en su trono
El dios Wesir en su trono

EL CULTO SOLAR Y EL CULTO AGRARIO

Dentro de la religión egipcia podemos observar dos cultos: el solar encabezado por Ra y el agrario del dios Wesir. Desde el comienzo del Reino Antiguo y en todo caso entre la II y V Dinastía, el culto solar asimiló el agrario; ambos se fusionan en uno solo, y en lugar de acudir a Ra o a Wesir, el egipcio puede acudir a Wesir-Ra, el principio del bien unido al principio creador, que es un dios solo (sincretismo).

En el culto solar el alma compadece ante un tribunal divino, si es “justificada” ante los dioses se le permite vivir en la morada de los espíritus puros –el cielo- para pasar a ser parte del espíritu de la divinidad absoluta, sin perder su personalidad, y se le invita a formar parte de la tripulación de la Barca de Ra.

En el culto agrario el alma vive en el inframundo o Duat (un mundo subterráneo que se encuentra dividido en doce regiones separadas por puertas guardadas por demonios), donde los “justificados” son llamados a vivir en el “Campo de Iaru”, paraíso donde el alma debe cultivar la tierra de la que obtendrá alimentos en abundancia. Si así lo decreta el tribunal de Wesir, el difunto podrá disfrutar su eternidad en el “Campo de las Ofrendas” donde siempre tendrá una mesa servida con los más variados manjares a su disposición.

En la XVIII dinastía se sintetizan ambos cultos: el difunto debe transitar por la Duat y superar sus peligros antes de pasar por el juicio de Wesir. Si sale victorioso de ambas pruebas podrá elegir si quiere vivir junto a Wesir en los “Campos de Iaru”, o navegar junto al dios Ra en la Barca Solar.

 

Por Siathethert

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