El dios Djehuty

El dios Djehuty

Paralelamente a la Enéada de Heliópolis se fue formando una cosmogonía diferente en la ciudad de Hermópolis.

Durante la inundación del Nilo (que a los egipcios les recordaba las aguas primordiales) los campos quedaban sumergidos y sólo se podían apreciar pequeños islotes de tierra en los cuales -con la ayuda del sol- se comenzaban a apreciar signos de nueva vida.  Ranas y serpientes son los primeros seres que emergen de este “caos” buscando la tierra seca. Esto fue observado por los sacerdotes de Hermópolis que se ayudaron de esta particularidad de la naturaleza para darle forma a su cosmogonía. Nada mejor que las ranas para explicar el inicio de la vida, puesto que la vida nace en el río al igual que lo hacen las ranas.    
 
El culto de Hermópolis estaba dirigido al dios Djehuty, representado como un hombre con cabeza de ibis o como un babuino portando un disco y creciente lunar que lleva en sus manos los instrumentos del escriba puesto que es el inventor de la escritura y, por lo tanto, patrono de los escribas. A él se lo relaciona con las ciencias y la intelectualidad; entre sus muchas funciones están el de ejercer como secretario de Ra, y también pasa por ser su ojo nocturno, o sea, la luna.
   
Pero en Hermópolis Djehuty toma el lugar del creador y se presenta en medio del caos rodeado de cuatro parejas de divinidades masculinas (simbolizados por serpientes) y cuatro femeninas (simbolizados por ranas) Estos reptiles representan aquí el origen de la vida y fueron originados en primer lugar por el demiurgo para que la creación se lleve a cabo. Esta cosmogonía se conoce con el nombre de “Ogdoada” ya que son ocho las divinidades implicadas: 
 
  • Nun y su contrapartida femenina Naunet simbolizando las aguas primordiales;
  • Kek y Keket, las tinieblas;
  • Heh y Hehet, el espacio infinito
  • Nua y Niat, la vida o la indeterminación espacial.
  • Más adelante se le agregó una nueva pareja: Amun y Amunet.
 
Los ocho dioses eran conocidos como “Los Padres y las Madres que Crearon la Luz” y  entendidos como manifestaciones del dios Djehuty, por lo que también eran llamados “Los bau de Djehuty”.
 
Según lo explican los sacerdotes de Hermópolis existe un lugar que los egipcios llamaban “La Isla de las Llamas”, como referencia al resplandor matutino del cual el dios Sol se elevó, derrotando el poder de la Oscuridad.  En este lugar emergió una colina o Ben-ben, primera
aparición de la tierra que guarda en su naturaleza y atributos el principio de la autoridad y del orden. Está representada casi siempre con forma piramidal y es sobre esta colina donde fue puesto el Huevo Cósmico, ya sea por la oca celestial, o moldeado a veces por Ptah y otras por Geb. Del Huevo nace el pájaro de la luz, el dios Sol Ra,  en un acontecimiento llamado el “Resplandor del Primer Día”.

Hermópolis se convirtió en un importante lugar de peregrinación cuando los sacerdotes comenzaron al mostrar la cáscara de este huevo y a venerarla como una reliquia sagrada.

Por Siathethert.

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