Cosmogonía de Heliópolis
   

  La cosmogonía de la ciudad de Iunu, llamada Heliópolis por los griegos, lleva el nombre de “Enéada”; y ha dejado numerosas huellas en los “Textos de las Pirámides”. Estos textos según algunos historiadores se pueden situar entre la III y V dinastía, otros como Driotón, hace remontar la mayor arte de los “Textos de las Pirámides”a una época anterior a la I dinastía.

    La Enéada está compuesta por nueve dioses unidos por un nexo que en este caso es el demiurgo Atúm (o Temu) “El que está Completamente Oculto. El Completo”. Se le puede representar con forma humana portando la doble corona o bajo su aspecto animal como un león,  o un toro llamado Mnevis.
   
    Según cuenta el mito en el momento anterior a la creación existía únicamente una especie de caos, un océano primordial ilimitado, sin forma ni volumen que parece haber estado allí desde siempre. Este caos es conocido como Nun lo que se traduce como “no existente”, pero que tendríamos que entender como “lo que no existe todavía, lo que podría existir”, ya que según la mente egipcia en este océano coexisten las fuerzas primordiales de la creación y que no está inerte como aparenta sino que guarda en sí al propio demiurgo.
    El espíritu de Atúm se encontraba diluido en el Nun pero, aún así, encerraba en su ser el poder generador de la vida. Tomando conciencia de sí mismo se llamó diciendo: “Ven a mí”, y por desdoblamiento engendra al dios Ra, primera fuerza dinámica, primera creación del demiurgo. Así comienza el Génesis egipcio.

    Atúm el espíritu del mundo y Ra su conciencia son dos aspectos de un mismo ser indivisible y oculto en las más inaccesibles profundidades de su íntima esencia. Ra es el corazón del universo, se lo representa como un hombre con cabeza de halcón o de carnero de cuernos horizontales retorcidos, ambas imágenes portan el disco solar con el “Ojo Furioso” (cobra solar protectora de Ra) porque su símbolo es el Sol.
           
    Según el Papiro Real de Turín Ra fue el primer soberano de Kemet, y es sin duda alguna el dios solar más importante del panteón y lleva el título de “El Padre de todos los Dioses”. Es también una divinidad de la monarquía, a partir de la II dinastía los reyes llevan el nombre del dios en el suyo propio; durante la IV dinastía se le incluye en el protocolo real en una titulatura para el monarca: “Hijo de Ra”. La supremacía de Ra queda completamente establecida en la V dinastía a partir de la cual se levantaron templos solares y grandes pirámides en honor al dios.
   
    Una vez diferenciado del caos Atúm-Ra organiza el universo expandiendo su amor en forma de luz. Crea a la primera pareja divina: Shu y Tefnut. Son los elementos más sutiles, Shu está representado por el aire y Tefnut por la humedad. Según los “Textos de las Pirámides” estos dioses fueron creados mediante la práctica de la masturbación; la mano de Atúm en el acto creador fue venerada bajo el nombre de Iussas (“Ella viene y es Poderosa”), y se convirtió en la contrapartida femenina de Atúm. Más adelante en los “Textos de los sarcófagos” se dice que Atúm escupe a sus hijos creándolos con su saliva.

    Los dioses Shu y Tefnut expresan el orden, lo masculino y femenino, la diversidad de formas que deberá mantenerse. Shu aparece como un hombre con una pluma sobre la cabeza; Tefnut es una divinidad con cuerpo humano y cabeza de leona coronada con el disco solar. Los hermanos pueden también representarse como dos leones.

    Esta primera pareja continúa la creación procreando a su vez a una pareja de gemelos: Nut y Geb. Nut es la diosa que representa a la bóveda celeste, ella es quien devora al sol todas las noches para darle a luz y regenerarlo todas las mañanas. Su hermano Geb es la  manifestación de la tierra.
    Geb y Nut se amaban apasionadamente desde que estaban en el vientre de su Madre Tefnut y al nacer los hermanos amantes se unieron en un abrazo sin fin. Su padre Shu pone término a esta situación separando a sus hijos y prohibiéndoles cohabitar durante todo el año egipcio de 360 días. Pero el dios Djehuty en un acto de piedad crea cinco días para que Geb y Nut volvieran a cohabitar. En esos cinco días concibieron a sus cinco hijos en el siguiente orden: Wesir, Heru-Wer, Set, Aset y Nebt-Het.

    El mundo creado ahora lo representan los dioses Geb y Nut, ella simbolizada por una mujer de cuerpo alargado y cubierto de estrellas, forma una suerte de bóveda sobre su hermano Geb, que tendido en el suelo con las piernas arqueadas se apoya sobre un codo. Shu, “El Vacío” ha permitido el paso del aire y del sol al separar a la tierra del cielo, por eso se lo representa también portando el disco solar.
    La Enéada explica de esta manera cómo fue creado el mundo y cómo fue ordenado pasando del caos primordial a la armonía y el equilibrio, y la creación se continúa por la fuerza procreadora que poseen los seres vivos. Los “Niños de Nut”, las deidades a las que ella dio nacimiento, representan el orden político que reproduce la vida del hombre y la monarquía. Entre todos los componentes de la Éneada se harán cargo del mantenimiento de la ma’at en el universo creado; Ma’at pasa a ser la hija de Atúm-Ra y todos los dioses velarán por ella.

    Por Siathethert

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