seti henu ptahEn la cosmogonía de la ciudad de Menfis la colina Ben-ben es personificada por el  dios local Ta-tenen “La Tierra Elevada”, al que se une el dios Ptah, patrono de los artesanos, representado como un hombre envuelto en un sudario, usando un tocado azul, collar Menat, barba y un cetro que sostiene con ambas manos.
            De esta unión surge Ptah-Tenen quien hará el papel del Creador en la cosmogonía menfita que es el más filosófico de los mitos cosmogónicos. El dios Ptah-Tenen es la fuente de todo lo que existe, y crea a partir de su pensamiento y de su verbo.
 
La Teología Menfita que ha llegado a nuestros días se encuentra únicamente recogida en la llamada Piedra de Shabaka, una piedra de granito negro, de 137 x 32 cm. y que actualmente se encuentra expuesta en el Museo Británico. La Piedra tiene numerosas lagunas y se encuentra bastante dañada en su parte central debido a su reutilización como rueda de molino.
Tal y como se menciona en la introducción, el texto fue copiado en la Piedra por orden del rey Shabaka, gobernante de Egipto perteneciente a la Dinastía XXV; y no se ha podido precisar con certeza a qué período corresponde el texto recogido en la Piedra, es decir, el posible texto original del que fue copiado el que nos ha llegado. Lo que sí es seguro es que la Teología en sí se desarrolló en una época temprana en la que Ptah y Menfis gozaban de una gran relevancia.
El texto de la Piedra de Shabaka explica este singular acontecimiento: 
 
“Sucedió que el corazón y la lengua ejercen su poder sobre todos los miembros, partiendo de la consideración de que él (el corazón) se halla en todo cuerpo y que ella (la lengua) se halla en la boca de todos los dioses, de todo hombre, de todo ganado, de todo ser que repta y de todo lo que vive; mientras que el corazón concibe todo lo que quiere, ella (la lengua) ordena todo lo que quiere. La visión de los ojos, la audición de los oídos y la respiración de la nariz llevan noticia al corazón. Él (el corazón) es el que hace nacer todo conocimiento; y es la lengua la que repite lo que el corazón ha pensado. Así son ejecutadas todas las obras y todos los trabajos de artesano, las actividades de las manos, la marcha de los pies y los movimientos de todos los otros miembros, siguiendo este orden que ha sido concebido por el corazón y ha sido proferido por la boca y que constituye la naturaleza de toda cosa”
   
Según los egipcios el corazón es el órgano inmaterial de la conciencia, sede de los deseos y del equilibrio interno, nacido de la comunión con lo sagrado. El corazón tiene entonces dos aspectos, uno físico –hat– y otro espiritual –ib-, sede del raciocinio y los sentimientos.
           
Así Ptah-Tenen “pensó en su corazón” todo lo que deseaba y a continuación su lengua pronunció lo que su corazón había “pensado” -o deseado- y la creación tuvo lugar. Los pensamientos divinos se materializaron gracias al poder del verbo creativo: “Cada palabra divina vino a la existencia mediante aquello que era pensado por el corazón y realizado por la lengua”. El pensamiento de Ptah-Tenen es personificado por el dios Sia y encarna su corazón. El dios Hu personifica el verbo creador que tiene la facultad de realizar cuanto pronuncia, y representa a la lengua del Creador. Su forma divina es Djehuty, al igual que la forma divina de Sia es Heru; el dios Wer-Atúm representa tanto al corazón como a la lengua de Ptah-Tenen, siendo uno de los aspectos de ésta deidad.
  
 Para los sacerdotes menfitas todo lo que existe no es sino obra del pensamiento y deseo de la deidad, y la creación continua funcionando mediante la materialización de sus deseos.
 
 
Por Siathethert
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