ptahhotepMÁXIMA 36: De la necesidad de castigar y combatir el mal.
 
 

La máxima trigésimo sexta insiste, de manera breve, sobre la necesidad de castigar y erradicar el mal, antes de poder dar una enseñanza.

El humanismo beato que cree en la buena naturaleza del hombre, comete un error trágico; este último no se rectifica por sí mismo. Al contrario, si la fechoría cometida permanece impune, transforma a su autor en agresor y destructor.

 
“Castiga principalmente, enseña completamente (1), [pues] el acto de detener el mal será el establecimiento duradero de la virtud (2).
En cuanto a una fechoría, excepción hecha de la desgracia (3), es esto lo que transforma al quejumbroso en agresor (4).”
 
 
 
Notas: 
  
1. El sentido de los dos verbos es claro: khesef, “castigar, rechazar”; seba, “instruir, enseñar”. Pero la traducción de ambas preposiciones da mala cuenta de todos los matices que implican, Her-tep, literalmente: “sobre la cabeza”, “en la cima”, nos parece hace referencia a un acto esencial, primero, de donde “principalmente”.
Her-qed, literalmente: “sobre el carácter”, “sobre la forma”, significa también “completamente”, es decir, sin omitir un solo aspecto de la forma.

 

2. La traducción de Brunner: “pues si se atrapa al mal, servirá de ejemplo” (por la intimidación) nos parece insuficiente. La traducción “el mal” permanece hipotética, pero cuadra bien con el contexto.

 
 
3. Sep, “fechoría”; iyt, “lo que puede suceder, la desgracia”. Las traducciones “un castigo exceptuado para el crimen” (Lichtheim), “para un caso que no concierne a una mala acción” (Faulkner), “un castigo, pero sin fechoría” (Brunner) no nos parece convenir.
La idea de Ptahhotep, según nosotros, es la de que toda fechoría, y por tanto una mala acción cometida voluntariamente, transforma de manera negativa la naturaleza del hombre. La desgracia, en cambio, es un acto del destino; el hombre no puede ser acusado de ella.
 
 
4. Anay: “quejarse”. El que se conforma con quejarse se convierte en un ser peligroso cuando se pone a actuar, cuando comete un delito.

 

Fuente: C. Jacq, Las Máximas de Ptahhotep. El libro de la sabiduría egipcia, Madrid 1999.