El “Djeser-Djeseru” es el templo funerario de Hatshepsut. Es obra de otro genial arquitecto: Sen-en-Mut, quien también era consejero de la Hemet Hatshepsut, quien le ordenó construir un monumento funerario para su padre Tutmosis (Djehutymose) I y para sí misma. Eligió para ello un valle consagrado a la diosa Hethert. Sen-en-Mut supo aprovechar todo el esplendor del escenario de roca que se alza al fondo del valle, y el templo parece surgido de la misma montaña.

Se llegaba al santuario a través de un conjunto de terrazas unidas por una serie de rampas. Una avenida flanqueada de árboles de mirra permitía acceder a la primera terraza, cerrada al fondo por un porche del que salía una rampa que iba a la segunda terraza, también ésta cerrada por un porche con columnata. En una de las paredes todavía se pueden apreciar hermosos bajorrelieves polícromos con escenas del nacimiento y la niñez de Hathsepsut, así como de la expedición militar que la soberana organizó al misterioso reino de Punt. Jirafas, monos, pieles de leopardo y objetos de marfil se encuentran representados como parte de los variados tesoros que los egipcios trajeron de esa tierra lejana.

El otro lado del valle, a la izquierda, estaba ocupado por el gigantesco templo funerario de Montu-hotep I. En efecto, quinientos años antes que decidiera Hatshepsut construir su templo en aquel lugar, el rey Montu-hotep I había tenido la misma idea y mandado erigir su propio templo con columnas y terrazas. El Nisut Djehutymose III también construyó su templo funerario vecino al de su antecesora Hatshepsut.

Hoy en día el “Djeser-Djeseru” (El Magnífico entre los Magníficos) tiene el nombre árabe de “Deir el Bahari” o “Convento del Norte”. Esta designación se debió a que, pasados los milenios, el templo fue transformado en un convento cristiano.

Capitel de la capilla de Hethert en el templo de Millones de Años de Hatshepsut.

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