El Kemetismo cree en Un Poder. Este Poder es generalmente referido en lo abstracto como “Netjer”, una palabra egipcia que puede traducirse como “entidad divina” o “poder divino”.

Netjer en sí mismo encapsula todo lo que es, y ni el ser humano más sabio puede comprender al que sencillamente es todo lo que es, la naturaleza de lo Divino se le escapa al intelecto humano. Los antiguos egipcios, o  kemitas, se referían a Netjer como “El Auto-Creado” ya que afirmaban que es sin comienzo ni final.

 

Un dato que además de ser importante va a ser para muchos una revelación: Netjer es singular. El plural “Netjeru” se utiliza haciendo referencia a las múltiples emanaciones o “Nombres” de Netjer. Netjer se manifiesta, al mismo tiempo, detrás y a través de todos los múltiples dioses y diosas.
Sekhmet, por ejemplo, es una de estas manifestaciones, Ella es una diosa o “Netjeret”. También se puede decir que Sekhmet es un Nombre de Netjer.

 

Esta definición de Dios, elaborada por los egipcios en los albores de su historia, muestra a Dios como único y como múltiple en un mismo momento. Durante años los egiptólogos se embarcaron en una infinita discusión sobre el monoteísmo que se guarda en la raíz de la religión egipcia. Muchos eruditos debatieron hasta el cansancio, dividiéndose en dos bandos: los que afirmaban que la religión egipcia (kemetismo)tenía una base visiblemente monoteísta, y los que no aceptaban esta hipótesis simplemente porque una cultura primitiva no podía estar a la altura de las religiones monoteístas, que se consideraban “modernas”.
Para estos estudiosos el “monoteísmo” egipcio se estaba interpretando mal, de no ser así, el ser humano estaría demostrando una involución en el campo de la religión; ya que, en ese entonces –principios del siglo XX- se creía que el monoteísmo era, por mucho, superior al resto de las interpretaciones y visiones religiosas del hombre a lo largo de la historia.


Actualmente se llegó a la conclusión de que la religión egipcia no es un monoteísmo donde Dios es adorado bajo una única forma, ni tampoco es simple politeísmo donde hay muchos dioses que no tienen ninguna relación, identificación o amalgación entre ellos.
Se vuelve complicado intentar definir dentro de una sola palabra una creencia que considera un único Dios, pero tan vasto y complejo que se manifiesta en miles y millones de formas, tantas como criaturas y seres existen dentro de su creación.
Para la mentalidad de un egipcio de la antigüedad el estricto monoteísmo moderno no tendría sentido. Dios se manifiesta tal cual es en su multiplicidad e infinitud. Así como Dios se manifiesta en el mundo físico por medio de infinitud de formas, que son sus creaciones, de igual manera lo hace en el mundo del espíritu, donde se manifiesta a través de un vasto número de formas que catalogamos como deidades o dioses, y que no son más que emanaciones y reflejos del Dios Único.

 

Los egipcios estaban convencidos de que les sería imposible interactuar en algún nivel significativo con un Poder que se encuentra más allá de la comprensión humana. De todos modos Netjer está interesado en relacionarse con su creación, razón por la cual creó en sí mismo la multiplicidad.

 

Esta forma especial de politeísmo se llama monolatría. Este término fue acuñado hace medio siglo por Erich Winter y Siegfried Morenz, en referencia a las concepciones de Dios existentes en el cercano Oriente. El término fue aplicado al Antiguo Egipto por Erik Hornung en su libro “Concepciones de Dios en el Antiguo Egipto: El Uno y los Múltiples”.

 

Monolatría es la creencia de que Dios (como el Uno) puede manifestarse a sí mismo en otros aspectos y manifestaciones (como el Múltiple). Estos aspectos y manifestaciones tienen sus propias personalidades e interaccionan unos con otros, sin perder jamás de vista el hecho de que todos son emanaciones y formas del Uno inicial. Abreviando en cuatro palabras, “Un dios, muchos aspectos”.
Un ejemplo es imaginar el Nilo dividiéndose en varios brazos al llegar a la zonal del Delta, donde cada afluente lleva su propio nombre; no obstante continúan siendo un solo río.

 

 

Por Siathethert Shemsu de la Ortodoxia Kemetica. Extraído del “Manual para realizar el rito de veneración de la diosa Sekhmet.”