Para llegar a conocer a esta diosa originaria del Delta comencemos por el significado de su nombre.  

A pesar de que hoy en día es más conocida por su nombre grecorromano: Isis, los antiguos egipcios la llamaban “Aset” que quiere decir “el sitial”, o la silla si se prefiere. Su nombre indica el trono de Egipto, ella es la personificación del trono porque éste no se consideraba un simple mueble sino que guardaba una esencia mágica, ¡en realidad es Aset! Y cuando el monarca estaba sentado en el trono era la propia diosa quien le protegía.

Según la cualidad que se quiera enfatizar la diosa Aset toma diferentes formas. Como reina de Kemet la iconografía sagrada la representa con el aspecto de una mujer joven que porta el jeroglífico del trono sobre la cabeza.

Bajo su forma animal se la asocia al milano cuando se la quiere representar como viuda y Plañidera Divina, toma este rol cuando la vemos representada como mujer alada. En cambio cuando se quiere poner énfasis en sus aspectos maternales se la muestra con forma vacuna o de escorpión.

Cuando personifica a la madre divina del rey se la muestra como una mujer sentada en el trono amamantando al niño Heru. Como amiga del difunto toma forma de sicómoro y en el cielo se muestra como la estrella Sirio, la estrella que anunciaba la crecida de las aguas del Nilo.

Encontramos muchas virtudes en Aset. Empecemos diciendo que, además de ser la esposa-hermana de Wesir y la madre de  Heru-sa-Aset, es hija de Nut (representación de la bóveda celeste) y de Geb (representación de la tierra). Según relata un mito creado en la antigua ciudad de Heliópolis, a Geb y Nut no les fue fácil concebir hijos, debiendo ir en contra de su creador Ra para conseguirlo. Y con la invalorable ayuda del sabio dios Djehuty, Nut logró dar a luz a cinco hijos y Aset fue la cuarta en nacer.

El mito de la muerte y resurrección de Wesir se centra en ella, quien es la figura principal del relato luego de Wesir; la que se lleva todos los logros y hace que la historia tenga un final feliz.

Aset era la esencia del asiento de poder del Monarca; ese es un dato importante porque nos da a entender que Aset es una deidad asociada a la realeza.

Por ser Wesir el primogénito, tras el reinado de su padre Geb fue coronado rey de Kemet, y Aset –la primera hija de la pareja divina-  fue su reina consorte.

No tardaron en demostrar que eran buenos gobernantes. Mientras Wesir enseñaba a sus súbditos cómo plantar y construir casas y templos, Aset hacía lo mismo enseñando a las  mujeres a hilar y tejer el lino; también enseñó música, danza y otras artes como la magia. Gracias a ella tanto hombres como mujeres comenzaron a dar importancia a la higiene, el acicalamiento, peinado y maquillaje.

El pueblo amaba a sus reyes que les habían legado la civilización. A partir de entonces los egipcios aprendieron a fabricar sus propios implementos de primera necesidad, su vestimenta, sus habitaciones, al igual que comenzaron a sembrar y a criar animales, lo que les permitió abandonar la vida nómada y precaria que hasta entonces llevaban. Según explica el mito, Wesir impidió el canibalismo que practicaban los hombres primitivos y les dio a conocer a Ma’at, la forma correcta de vivir.

Una vez que Wesir instruyó a los egipcios en todo lo que debía partió al extranjero para enseñar en otros pueblos. Aset quedó a cargo del gobierno de los Dos Países y todo lo hizo muy bien, mientras el rey no estaba la reina consorte llevaba el país adelante con éxito.

Eso nos habla de su carácter, no cualquier persona puede brillar en la política, se necesita astucia, conocimiento y mucha confianza. En ese momento Aset fue tan brillante como lo serían otras “Hemet” o monarcas femeninos muchos siglos después.

El mismo mito relata cómo Wesir fue asesinado por su hermano Set quien, movido por la envidia, conspira contra él para quitarle la vida. Aset, la del amor incondicional, reúne a varios dioses junto a los cuales crea rituales específicos para devolverle la vida a su amado. Convertida en un milano reanima con sus alas a Wesir y es fecundada por éste quedando embarazada de su hijo Heru.

De este modo Aset se convierte en una madre abnegada que se encarga sola de cuidar y proteger al pequeño Heru escondiéndolo de la ira de Set. Es por eso que se la consideraba protectora de los niños y las parturientas, al igual que amiga del difunto al que prodigaba los mismos cuidados que a su esposo Wesir. Lo dicho más arriba deja claro el por qué Aset es, junto a Wesir, la personificación del principio histórico y del orden político de Kemet, representando igualmente a la madre y esposa ejemplar.

Por Siathethert, Shemsu de la Ortodoxia Kemetica.