EL MITO DE ASET Y LOS SIETE ESCORPIONES

Esta deidad representa otros conceptos importantes, tales como la magia. Por ello se la denomina “Grande en magia”, enfatizando su aspecto protector del joven Heru. En esta faceta es también una diosa conectada con la medicina y se la invocaba para obtener la curación. Además Aset está relacionada con el concepto de regeneración/creación a través del culto agrario al que se encuentra estrechamente ligada.

El “Mito de Aset y los Siete Escorpiones” se encuentra escrito sobre la llamada Estela de Metternich. Esta pieza fue descubierta en Alejandría en 1828 durante las labores de excavación para la construcción de una cisterna en un antiguo monasterio franciscano, y fechada en torno al 370 a.C. durante el reinado de Nectanebo I.

El Pashá Muhammad Ali obsequió la estela al Príncipe Metternich, a quien debe su nombre.

En ella se cuenta como Aset devuelve a la vida a un niño picado por uno de los escorpiones que protegían y acompañaban a la diosa.

Capturada por Set, el enemigo de Wesir, Aset fue encerrada en una casa de hilado y obligada a hilar durante todo el día. Fue el dios Djehuty quien la ayudó a escapar para que Aset pudiera regresar a las marismas donde la esperaba el pequeño Heru y donde Set no podría encontrarlos.

Durante su huida Aset y su pequeño fueron escoltados por siete escorpiones mágicos. Agotados tras andar toda la noche llegaron a un pueblo en el cual una mujer de nombre User, una dama noble, adinerada y dueña de una enorme y hermosa casa, les negó ayuda y cerró las puertas. En cambio una pobre mujer hija de un pescador los invitó a pasar a su casa y así descansar. Aset aceptó compartir con la joven la cena de pescado seco y pan duro.

Esa noche los escorpiones decidieron darle una lección a la mujer noble. Juntaron su veneno en un sólo escorpión que se deslizó dentro de la casa por una hendidura en la puerta. Llegó donde dormía el hijo de User clavándole el aguijón e inyectándole el veneno siete veces más potente.  El grito del niño al ser picado por el escorpión alertó a su nodriza, que dormía junto a él, que fue a avisar a su señora. User tomó a su hijo en brazos y salió a la calle a pedir ayuda pero nadie quiso dársela y el niño murió.

Aset al oír los lamentos de la mujer sintió piedad y decidió prestarle ayuda. Ambas mujeres fueron a la tumba del hijo de User y Aset puso sus manos sobre el niño muerto ordenando al veneno que saliera del cuerpo. Al instante el niño sanó y volvió a la vida.

La mujer agradecida y consciente de a quien había negado la entrada a su casa, llevó sus joyas y posesiones más valiosas a la casa de la hija del pescador, con lo cual Aset se sintió feliz al ver recompensada a la pobre mujer que la había acogido.

De ahí en más los egipcios usaron el mismo ritual para sanar picaduras de escorpión, y Aset, en su Nombre de Serqet, fue adorada bajo la forma de escorpión.

 

EL MITO DEL NOMBRE SECRETO DE RA.

Vamos ahora cómo Aset obtuvo sus conocimientos mágicos.

La diosa Aset tiene carácter firme, sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, es astuta e inteligente; de ella se nos dice que “su corazón era más rebelde que una infinidad de humanos y más inteligente que una infinidad de dioses”, y que es “más hábil que una infinidad de espíritus”.(*)

¿Cómo podemos afirmar que posee tales características? Por la historia que cuenta un texto recopilado en el llamado Papiro Mágico de Turín, en el que se relata cómo ella engañó a Ra (¡nada más ni nada menos que al Creador supremo!) y le obligó a revelar su nombre secreto.

Aset se hallaba buscando una solución a un enorme dilema: Wesir se encontraba muerto y no tenía descendencia debido a lo cual era imposible recuperar el trono de Kemet de manos del malvado Set. Recordemos que en Kemet el derecho al trono se transmitía por línea materna.

Aset necesitaba poseer el nombre secreto del Creador porque en él se encontraba la esencia misma de la magia con la que Aset sería capaz de resucitar a Wesir.

Ra se encontraba ya tan anciano que se babeaba y una gota de su saliva cayó sobre la tierra un día en que el dios se embarcaba para realizar su viaje diario por el cielo. Aset juntó la saliva de Ra con barro fresco y moldeó una serpiente mágica. Aprovechando uno de los paseos diarios de Ra por el jardín, esconde la serpiente a la vera del camino para que ataque al dios picándolo en la pierna. Enfermo y con fuertes dolores Ra manda llamar a sus hijos con la esperanza de que alguno de ellos pueda sanarle.

Aset se presenta y promete curarle con sus dotes mágicas siempre y cuando Ra le revele su nombre secreto, aquel nombre inconfesable que confiere un enorme poder a quien lo posea.

En un intento por no perder su poder, Ra da a la diosa varios nombres falsos. Pero  Aset no se deja engañar e insiste en que, para sanarle, debe conocer el verdadero nombre secreto. Finalmente Ra accede haciéndole jurar que jamás revelará el secreto ni a los hombres ni a los dioses.

De esta manera Aset obtuvo la magia y secretos de Ra que luego traspasó a su hijo Heru quien se convirtió en un gran sanador.

Aset utilizó los conocimientos mágicos para resucitar a Wesir y desde entonces fue conocida entre los egipcios como la “Señora de la Magia” y la “Gran Maga” o Aset Weret Hekau.

 

*Meeks. D., Favard-Meeks C.,  La vida cotidiana de los Dioses Egipcios, pág. 146

 

Por Siathethert, Shemsu de la Ortodoxia Kemetica.