El “mar” de Wesir 

Uno de los egiptólogos mas reconocidos que ha estudiado el problema de la relación de Wesir con el mar es el belga Claude Vandersleyen, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina. Entre sus grandes descubrimientos filológicos se encuentra la reinterpretación del término WADJ_WER.

Para Vandersleyen el problema de esta expresión egipcia gira en torno a un error de traducción que se ha dado como bueno desde el primer tercio del siglo pasado cuando Champollion descifro los jeroglíficos y que hasta ahora nadie se ha molestado en estudiar de nuevo. La palabra wadj-wer, que en egipcio significa literalmente “el Gran Verde”, se suele traducir por “mar”. Sin embargo, según ha demostrado Vandersleyen, en realidad no hace referencia al Mediterráneo o a un océano sino al Delta del Nilo, ya que este en la antigüedad se encontraba totalmente inundado y plagado de canales y de islotes de floreciente vegetación. Esta es la razón por la que cuando en los textos egipcios se hace mención a las islas que hay en medio del Gran Verde, en realidad no se esta haciendo referencia a las islas griegas del Egeo o a Chipre, sino a las diferentes colonias extranjeras que había en el Delta y que se asemejaban a islotes en la época de la inundación, cuando toda esta parte del país se encontraba repleta de canalizaciones. 

Parece que la hipótesis del egiptólogo belga es acertada. Si recordamos el origen de este dios verde, Wesir, todo parece indicar que su nacimiento tuvo lugar en alguna ciudad del Delta, posiblemente Busiris. Además, desde un punto de vista lógico, parece que tiene mas sentido el hecho de relacionar a esta divinidad de la agricultura y la vegetación con el Delta que con el mar en donde el agua salada destruye los cultivos. 

Con esta hipótesis, Vandersleyen lo que esta haciendo también es negar que los antiguos egipcios llegaran alguna vez a colocar sus barcos sobre las aguas del mar Mediterráneo con el fin de realizar algún tipo de viaje por su entorno más cercano o, especulando en demasía, alejarse de sus costas en busca de nuevos continentes. Con este tipo de planteamientos el profesor belga echa por tierra todas las hipótesis que hablan de las supuestas conexiones entre América y Kemet, así como las teorías que explican la similitud entre Wesir y el dios andino Viracocha. 

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