Fotografías


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“¡Dua Wesir Khentamentiu en este bondadoso día en que te apareces!

Puedas estar complacido conmigo en este día.

Puedas alejar mis obstáculos.

Puedas oír cuando te llamo.

Puedas acudir cuando te hablo; en este hermoso día.”

 

Himno a Wesir. XVIII Dinastía.

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Heka (2)

Patio peristilo del templo.

 

El templo de Aset fue construido en Filae, una isla situada al sur de Asuán. Después de la construcción de la Alta Presa de Asuán el templo fue desmantelado y vuelto a erigir en la cercana isla de Agilkia donde hoy se encuentra. 

Durante el Período Tardío el templo de Filae fue el lugar más importante de peregrinación de la diosa Aset.
El recinto sagrado albergaba, además del templo principal dedicado a Aset, otros templos menores. Cuenta con un Mammisi o”Casa del Nacimiento” (edificio que se encuentra únicamente en los templos de época grecorromanos) donde se celebraba cada año el ritual de la fiesta del nacimiento del niño divino de la tríada de los dioses locales.

El templo de Aset de la isla de Filae fue el último bastión de la antigua religión egipcia, hasta que fue cerrado por orden del emperador Justiniano entre los año 535 y 537 d.C.

Situado entre Edfú y Assuán, Kom Ombo es la antigua “Per-Sobek”, es decir la “Casa de Sobek”, el dios cocodrilo venerado desde antes de la primera dinastía.

En Kom Ombo hay imponentes vestigios de un templo de planta única en su género: se trata en efecto de un templo doble, formado por dos templos yuxtapuestos. El templo de la derecha está dedicado a Sobek y el de la izquierda a Heru-wer, el dios solar guerrero.
El templo fue construido por los reyes Ptolomeos, quienes una vez más readaptaron completamente un templo más antiguo, en este caso el edificado por Tutmose (Djehutymose) III. 

Antiguamente los templos estaban rodeados por una muralla con dos portales que se abrían hacia el Nilo. Se dividen por una hilera central de columnas en forma muy original, ya que estas columnas forman la sala hipóstila. Al contrario de los santuarios internos que están completamente separados mediante una doble pared.

Este templo cuenta con un “mammisi”, o Casa del Nacimiento, que se encuentra parcialmente destruido por antiguas crecientes del río.

Peristilo del patio del Templo de Edfu.

La presencia del templo mejor conservado de todo Kemet es la razón de la celebridad en la historia egipcia de la pequeña localidad de Edfú. Antigua capital del II nomo del Alto Kemet que antiguamente llevaba por nombre “Behedet”.

El templo, consagrado a Heru-wer en su Nombre de Heru-Behedety, es de época ptolemaica y fue erigido en el lugar de un templo ya existente en el Reino Nuevo. No obstante las inscripciones aclaran que es la última reconstrucción de un original que remontaría a la III Dinastía. 

Por sus grandiosas dimensiones es, después del de Karnak, el segundo templo de Kemet, pues mide 137 metros de largo y tiene un pilono de 36 metros de altura. Dos espléndidas estatuas de granito negro montan guardia a ambos lados de la entrada. Representan al dios Heru-wer en forma de halcón. Detrás de las estatuas se levanta la muralla exterior del templo, adornada por grandes figuras de Heru y Hethert.

Por el pilono se penetra a un gran patio en cuyo centro había, en tiempos antiguos, un altar ante el cual se reunía el pueblo para presenciar el culto. Le siguen dos salas hipóstilas y luego el santuario donde puede verse el naos de granito gris que proviene del templo antiguo.
En el interior del santuario puede aún admirarse el hermosísimo tabernáculo de granito gris, un monolito de 4 metros de alto que todavía se conserva en perfecto estado. Hoy en día también se puede ver en el templo la barca sagrada de Heru-Behedety.

El templo también cuenta con un “mamissi” construido bajo Evergetes II. En lengua copta la palabra significa “el lugar del parto” e indicaba el punto en que, simbólicamente, Heru renacía todos los días.

 

Pilono de entrada al templo.

Sala hipóstila del Templo de Khnum.

De la ciudad capital del segundo nomo del Alto Kemet hoy sólo queda un templo dedicado al dios alfarero Khnum.  Se trata de una transformación de época ptolemaica de un templo de la XVIII dinastía.  La sala hipóstila cuenta con 24 columnas y está prácticamente intacta. Los diferentes motivos florales de los capiteles de las columnas son de notable interés.

Capiteles de la Sala Hipóstila.

Ramesseum es el nombre que se le dio en el siglo XIX al templo de Millones de Años de Ramsés II. al mismo Diodoro de Sicilia se admiró de la complejidad y la magnificencia arquitectónica del edificio. Desgraciadamente sólo unas pocas ruinas quedan hoy del templo: los pilares de la fachada y de la sala hipóstila, en los que se apoyan las estatuas que representan al rey con los rasgos de Wesir. Así como una enorme estatua de senita de Ramsés II sentado en su trono que debía medir entonces 17 metros de alto y pesar unas 1000 toneladas, y que hoy está derribada y hecha añicos.

Las decoraciones que adornan el templo relatan una vez más las hazañas del monarca contra los hititas. Pero hay también escenas que ilustran las fiestas que se celebraban en honor a Min, así como los sacrificios de toros blancos dedicados a la deidad de la fecundidad. 

En uno de los muros de la sala hipóstila se encuentra una decoración interesante en el que figuran los hijos e hijas de Ramsés en procesión de doble fila, alineados según el orden de nacimiento. En el decimoctavo puesto se encuentra Merneptah, quien sucedió a Ramsés II en el trono.

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