Kemet Sagrado


Patio peristilo del templo.

 

El templo de Aset fue construido en Filae, una isla situada al sur de Asuán. Después de la construcción de la Alta Presa de Asuán el templo fue desmantelado y vuelto a erigir en la cercana isla de Agilkia donde hoy se encuentra. 

Durante el Período Tardío el templo de Filae fue el lugar más importante de peregrinación de la diosa Aset.
El recinto sagrado albergaba, además del templo principal dedicado a Aset, otros templos menores. Cuenta con un Mammisi o”Casa del Nacimiento” (edificio que se encuentra únicamente en los templos de época grecorromanos) donde se celebraba cada año el ritual de la fiesta del nacimiento del niño divino de la tríada de los dioses locales.

El templo de Aset de la isla de Filae fue el último bastión de la antigua religión egipcia, hasta que fue cerrado por orden del emperador Justiniano entre los año 535 y 537 d.C.

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Situado entre Edfú y Assuán, Kom Ombo es la antigua “Per-Sobek”, es decir la “Casa de Sobek”, el dios cocodrilo venerado desde antes de la primera dinastía.

En Kom Ombo hay imponentes vestigios de un templo de planta única en su género: se trata en efecto de un templo doble, formado por dos templos yuxtapuestos. El templo de la derecha está dedicado a Sobek y el de la izquierda a Heru-wer, el dios solar guerrero.
El templo fue construido por los reyes Ptolomeos, quienes una vez más readaptaron completamente un templo más antiguo, en este caso el edificado por Tutmose (Djehutymose) III. 

Antiguamente los templos estaban rodeados por una muralla con dos portales que se abrían hacia el Nilo. Se dividen por una hilera central de columnas en forma muy original, ya que estas columnas forman la sala hipóstila. Al contrario de los santuarios internos que están completamente separados mediante una doble pared.

Este templo cuenta con un “mammisi”, o Casa del Nacimiento, que se encuentra parcialmente destruido por antiguas crecientes del río.

Peristilo del patio del Templo de Edfu.

La presencia del templo mejor conservado de todo Kemet es la razón de la celebridad en la historia egipcia de la pequeña localidad de Edfú. Antigua capital del II nomo del Alto Kemet que antiguamente llevaba por nombre “Behedet”.

El templo, consagrado a Heru-wer en su Nombre de Heru-Behedety, es de época ptolemaica y fue erigido en el lugar de un templo ya existente en el Reino Nuevo. No obstante las inscripciones aclaran que es la última reconstrucción de un original que remontaría a la III Dinastía. 

Por sus grandiosas dimensiones es, después del de Karnak, el segundo templo de Kemet, pues mide 137 metros de largo y tiene un pilono de 36 metros de altura. Dos espléndidas estatuas de granito negro montan guardia a ambos lados de la entrada. Representan al dios Heru-wer en forma de halcón. Detrás de las estatuas se levanta la muralla exterior del templo, adornada por grandes figuras de Heru y Hethert.

Por el pilono se penetra a un gran patio en cuyo centro había, en tiempos antiguos, un altar ante el cual se reunía el pueblo para presenciar el culto. Le siguen dos salas hipóstilas y luego el santuario donde puede verse el naos de granito gris que proviene del templo antiguo.
En el interior del santuario puede aún admirarse el hermosísimo tabernáculo de granito gris, un monolito de 4 metros de alto que todavía se conserva en perfecto estado. Hoy en día también se puede ver en el templo la barca sagrada de Heru-Behedety.

El templo también cuenta con un “mamissi” construido bajo Evergetes II. En lengua copta la palabra significa “el lugar del parto” e indicaba el punto en que, simbólicamente, Heru renacía todos los días.

 

Pilono de entrada al templo.

Sala hipóstila del Templo de Khnum.

De la ciudad capital del segundo nomo del Alto Kemet hoy sólo queda un templo dedicado al dios alfarero Khnum.  Se trata de una transformación de época ptolemaica de un templo de la XVIII dinastía.  La sala hipóstila cuenta con 24 columnas y está prácticamente intacta. Los diferentes motivos florales de los capiteles de las columnas son de notable interés.

Capiteles de la Sala Hipóstila.

Ramesseum es el nombre que se le dio en el siglo XIX al templo de Millones de Años de Ramsés II. al mismo Diodoro de Sicilia se admiró de la complejidad y la magnificencia arquitectónica del edificio. Desgraciadamente sólo unas pocas ruinas quedan hoy del templo: los pilares de la fachada y de la sala hipóstila, en los que se apoyan las estatuas que representan al rey con los rasgos de Wesir. Así como una enorme estatua de senita de Ramsés II sentado en su trono que debía medir entonces 17 metros de alto y pesar unas 1000 toneladas, y que hoy está derribada y hecha añicos.

Las decoraciones que adornan el templo relatan una vez más las hazañas del monarca contra los hititas. Pero hay también escenas que ilustran las fiestas que se celebraban en honor a Min, así como los sacrificios de toros blancos dedicados a la deidad de la fecundidad. 

En uno de los muros de la sala hipóstila se encuentra una decoración interesante en el que figuran los hijos e hijas de Ramsés en procesión de doble fila, alineados según el orden de nacimiento. En el decimoctavo puesto se encuentra Merneptah, quien sucedió a Ramsés II en el trono.

El “Djeser-Djeseru” es el templo funerario de Hatshepsut. Es obra de otro genial arquitecto: Sen-en-Mut, quien también era consejero de la Hemet Hatshepsut, quien le ordenó construir un monumento funerario para su padre Tutmosis (Djehutymose) I y para sí misma. Eligió para ello un valle consagrado a la diosa Hethert. Sen-en-Mut supo aprovechar todo el esplendor del escenario de roca que se alza al fondo del valle, y el templo parece surgido de la misma montaña.

Se llegaba al santuario a través de un conjunto de terrazas unidas por una serie de rampas. Una avenida flanqueada de árboles de mirra permitía acceder a la primera terraza, cerrada al fondo por un porche del que salía una rampa que iba a la segunda terraza, también ésta cerrada por un porche con columnata. En una de las paredes todavía se pueden apreciar hermosos bajorrelieves polícromos con escenas del nacimiento y la niñez de Hathsepsut, así como de la expedición militar que la soberana organizó al misterioso reino de Punt. Jirafas, monos, pieles de leopardo y objetos de marfil se encuentran representados como parte de los variados tesoros que los egipcios trajeron de esa tierra lejana.

El otro lado del valle, a la izquierda, estaba ocupado por el gigantesco templo funerario de Montu-hotep I. En efecto, quinientos años antes que decidiera Hatshepsut construir su templo en aquel lugar, el rey Montu-hotep I había tenido la misma idea y mandado erigir su propio templo con columnas y terrazas. El Nisut Djehutymose III también construyó su templo funerario vecino al de su antecesora Hatshepsut.

Hoy en día el “Djeser-Djeseru” (El Magnífico entre los Magníficos) tiene el nombre árabe de “Deir el Bahari” o “Convento del Norte”. Esta designación se debió a que, pasados los milenios, el templo fue transformado en un convento cristiano.

Capitel de la capilla de Hethert en el templo de Millones de Años de Hatshepsut.

 

Poblado de los trabajadores.

En el pueblo de Deir El-Medina vivían las familias de los trabajadores que construían y decoraban las tumbas reales. 
En tiempos de Ramsés II unas 120 familias habitaban en esta ciudad. Sus casas eran de plan rectangular con las dependencias (sala de recepción, sala de estar, dormitorio, cocina), dispuestas en hilera. 
El poblado está atravesado por una calle principal y arterias transversales. 
Fuera de los muros se encuentra el cementerio de los trabajadores y sus familias (con tumbas cuyas capillas tienen forma piramidal), así como un templo consagrado a Hethert-Ma’at.

Necrópolis con las tumbas de los trabajadores del pueblo de Deir el-Medina.

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