Puede mostrarse con el aspecto de una leona o de mujer con testa leonina. Lleva sobre la cabeza un disco solar con el Ahet al que representa por ser la hija de Ra y su Ojo. En la ciudad de Menfis, y a partir del Reino Nuevo, es la esposa del dios local Ptah y madre de Nefertum.

Sekhmet significa “La Poderosa”, y representa tanto los poderes benéficos del sol como su energía destructiva. Con connotaciones tremendamente  sanguinarias cuando se encoleriza, es la diosa que destruye a los enemigos de Ra (los leones tuvieron en Kemet un marcado carácter solar, creador y guerrero). 
Como era capaz de causar dolencias y epidemias, se convirtió en patrona de los médicos. Éstos, al conocer bien a su divinidad,  podían poner en marcha los medios necesarios para que  las curaciones fueran efectivas, obteniendo el apaciguamiento de la diosa y el retorno de la salud.

Sekhmet se unió al mito solar formando parte del mito de la “Diosa Lejana”.  La narración relata la partida de los dioses Shu y Djehutyenviados por  Ra, en busca de Sekhmet que se había retirado enfurecida a  Nubia. Ella mataba a todo aquel que se encontrara a su  paso y era necesario calmarla. Los dioses tratarán de aplacarla con música y danzas. Aturdida, la diosa se lava en las aguas  de la primera catarata del río Nilo y se convierte en una  hermosa mujer (en otros textos se embriaga y de este modo, con los ánimos calmados, se transforma en Bast o Hethert).

Por Siathethert, Shemsu de la Ortodoxia Kemetica.

Anuncios

ASET Y SUS DIFERENTES FUNCIONES DENTRO DE LA MITOLOGÍA

 

ASET LA PLAÑIDERA:

En la cultura egipcia la imagen arquetípica del duelo es la de la diosa Aset y su hermana Nebet-Het llorando a Wesir, y a estas dos divinidades se la representa con frecuencia plañéndose, a los pies y la cabeza respectivamente, del dios momiforme. Ambas hermanas aparece a menudo arrodilladas en los extremos de los sepulcros y sarcófagos egipcios lamentándose por el fallecido que, tras ser aceptado en el Más Allá, se convertía él mismo en un Wesir.

Se han conservado muchas estatuillas que representan a las dos diosas arrodilladas en esta posición jeroglífica, que se elaboraban para ser colocadas en los extremos respectivos de los sarcófagos.

A estas plañideras divinas se las llama a menudo “djerety” o “los dos milanos”. El milano es un ave de presa parecida a un halcón que frecuenta los cementerios y cuyos penetrantes graznidos recuerdan a los lamentos de las plañideras.

En algunas tumbas, Aset y Nebet-Het están representadas como milanos colocados a la cabeza y a los pies de la momia e identificables únicamente por los signos jeroglíficos que portan sobre sus cabezas.

 

 

SINCRETISMO:

Dentro de la religión egipcia se llama sincretismo cuando dos dioses diferentes se unen para formar un nuevo dios. Por ejemplo, Amun-Ra, es Amun con cualidades de Ra, y Bast-Mut, es Bast con cualidades de Mut.

En el caso de Aset pasó algo muy interesante porque con el correr los tiempos fue uniéndose a la mayoría de las diosas mediante el sincretismo, tomando diferentes características. Así podemos nombrar a Aset-Hethert, Aset-Mut, Iset-Serqet o Aset-Nut.  

 

SOPDET:

Otra de las identificaciones de Aset es como la diosa Sopdet. Bajo este nombre se la  relaciona con la estrella Sirio mientras que su esposo Wesir se relacionaba con Orión.

Sirio o Sept,  es la estrella que guía al rey difunto por el Más Allá y a la que él se unía cuando aparecía como estrella de la mañana completamente rejuvenecido después de haber salido victorioso del ciclo nocturno.

En su Nombre de Sopdet, Aset era la responsable de marcar el inicio de la inundación y, por consiguiente, del año nuevo o Wep Ronpet. Es precisamente bajo este aspecto que se identifica con la fertilidad/fecundidad, con la agricultura y con el ciclo wesiríaco.

 

 

ASET COMO MADRE DIVINA:

Aset es por excelencia el modelo de madre y por tanto de fertilidad; esposa ejemplar y arquetipo del amor perfecto.

En Abdju, la santa ciudad de Abidos, forma tríada con Wesir y su hijo Heru-sa-Aset, hecho por el cual se la considera madre simbólica del Nisut ya que a éste se le identifica con Heru mientras vive.

La tríada es un conjunto de dioses agrupados formando una estructura familiar (usualmente, padre, madre e hijo), que simboliza el modelo ideal de relación/convivencia que los antiguos egipcios transfirieron a sus divinidades. Al parecer de este pueblo la situación ideal de cualquier humano era la fundación de una familia y, en consecuencia, la continuidad de su estirpe a través de la procreación.

Veremos ahora como la Aset egipcia pasa a convertirse en la Madre Universal o Isis grecorromana hasta llegar a fundirse en la imagen cristiana de María.

La veneración a Aset se introdujo primero en el mundo griego y más tarde en el romano, haciendo que traspasara los límites de su propio país. Bajo el nombre de Isis se le adoró en numerosos puntos de la cuenca mediterránea donde están repartidos gran cantidad de iseum o iseión, voz griega empleada para designar un santuario grecoegipcio o grecorromano consagrado a esta diosa.

A través de comerciantes romanos el culto de Isis llegó hasta Hispalia, la moderna España, bajo el reinado de los emperadores Calígula o Claudio.

Fueron las mujeres quienes se adhirieron a los cultos isíacos, primero entre las capas más humildes de la población para luego trasladarse hasta las capas más altas de la sociedad. Los últimos documentos relacionados al culto de Isis en España datan de la primera mitad del siglo III d. de C.

 

 

ASET MADRE DE DIOS:

Con mucha asiduidad podemos encontrar a Aset sosteniendo en brazos a su hijo Heru-sa-Aset al que amamanta amorosamente. Quizá fue esta estampa maternal tan profundamente conmovedora la que indujo a los primeros cristianos a adoptar tal iconografía para representar a la Virgen María alimentando al Niño Jesús.

 

 

 

Por Siathethert, Shemsu de la Ortodoxia Kemetica.

EL MITO DE ASET Y LOS SIETE ESCORPIONES

Esta deidad representa otros conceptos importantes, tales como la magia. Por ello se la denomina “Grande en magia”, enfatizando su aspecto protector del joven Heru. En esta faceta es también una diosa conectada con la medicina y se la invocaba para obtener la curación. Además Aset está relacionada con el concepto de regeneración/creación a través del culto agrario al que se encuentra estrechamente ligada.

El “Mito de Aset y los Siete Escorpiones” se encuentra escrito sobre la llamada Estela de Metternich. Esta pieza fue descubierta en Alejandría en 1828 durante las labores de excavación para la construcción de una cisterna en un antiguo monasterio franciscano, y fechada en torno al 370 a.C. durante el reinado de Nectanebo I.

El Pashá Muhammad Ali obsequió la estela al Príncipe Metternich, a quien debe su nombre.

En ella se cuenta como Aset devuelve a la vida a un niño picado por uno de los escorpiones que protegían y acompañaban a la diosa.

Capturada por Set, el enemigo de Wesir, Aset fue encerrada en una casa de hilado y obligada a hilar durante todo el día. Fue el dios Djehuty quien la ayudó a escapar para que Aset pudiera regresar a las marismas donde la esperaba el pequeño Heru y donde Set no podría encontrarlos.

Durante su huida Aset y su pequeño fueron escoltados por siete escorpiones mágicos. Agotados tras andar toda la noche llegaron a un pueblo en el cual una mujer de nombre User, una dama noble, adinerada y dueña de una enorme y hermosa casa, les negó ayuda y cerró las puertas. En cambio una pobre mujer hija de un pescador los invitó a pasar a su casa y así descansar. Aset aceptó compartir con la joven la cena de pescado seco y pan duro.

Esa noche los escorpiones decidieron darle una lección a la mujer noble. Juntaron su veneno en un sólo escorpión que se deslizó dentro de la casa por una hendidura en la puerta. Llegó donde dormía el hijo de User clavándole el aguijón e inyectándole el veneno siete veces más potente.  El grito del niño al ser picado por el escorpión alertó a su nodriza, que dormía junto a él, que fue a avisar a su señora. User tomó a su hijo en brazos y salió a la calle a pedir ayuda pero nadie quiso dársela y el niño murió.

Aset al oír los lamentos de la mujer sintió piedad y decidió prestarle ayuda. Ambas mujeres fueron a la tumba del hijo de User y Aset puso sus manos sobre el niño muerto ordenando al veneno que saliera del cuerpo. Al instante el niño sanó y volvió a la vida.

La mujer agradecida y consciente de a quien había negado la entrada a su casa, llevó sus joyas y posesiones más valiosas a la casa de la hija del pescador, con lo cual Aset se sintió feliz al ver recompensada a la pobre mujer que la había acogido.

De ahí en más los egipcios usaron el mismo ritual para sanar picaduras de escorpión, y Aset, en su Nombre de Serqet, fue adorada bajo la forma de escorpión.

 

EL MITO DEL NOMBRE SECRETO DE RA.

Vamos ahora cómo Aset obtuvo sus conocimientos mágicos.

La diosa Aset tiene carácter firme, sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, es astuta e inteligente; de ella se nos dice que “su corazón era más rebelde que una infinidad de humanos y más inteligente que una infinidad de dioses”, y que es “más hábil que una infinidad de espíritus”.(*)

¿Cómo podemos afirmar que posee tales características? Por la historia que cuenta un texto recopilado en el llamado Papiro Mágico de Turín, en el que se relata cómo ella engañó a Ra (¡nada más ni nada menos que al Creador supremo!) y le obligó a revelar su nombre secreto.

Aset se hallaba buscando una solución a un enorme dilema: Wesir se encontraba muerto y no tenía descendencia debido a lo cual era imposible recuperar el trono de Kemet de manos del malvado Set. Recordemos que en Kemet el derecho al trono se transmitía por línea materna.

Aset necesitaba poseer el nombre secreto del Creador porque en él se encontraba la esencia misma de la magia con la que Aset sería capaz de resucitar a Wesir.

Ra se encontraba ya tan anciano que se babeaba y una gota de su saliva cayó sobre la tierra un día en que el dios se embarcaba para realizar su viaje diario por el cielo. Aset juntó la saliva de Ra con barro fresco y moldeó una serpiente mágica. Aprovechando uno de los paseos diarios de Ra por el jardín, esconde la serpiente a la vera del camino para que ataque al dios picándolo en la pierna. Enfermo y con fuertes dolores Ra manda llamar a sus hijos con la esperanza de que alguno de ellos pueda sanarle.

Aset se presenta y promete curarle con sus dotes mágicas siempre y cuando Ra le revele su nombre secreto, aquel nombre inconfesable que confiere un enorme poder a quien lo posea.

En un intento por no perder su poder, Ra da a la diosa varios nombres falsos. Pero  Aset no se deja engañar e insiste en que, para sanarle, debe conocer el verdadero nombre secreto. Finalmente Ra accede haciéndole jurar que jamás revelará el secreto ni a los hombres ni a los dioses.

De esta manera Aset obtuvo la magia y secretos de Ra que luego traspasó a su hijo Heru quien se convirtió en un gran sanador.

Aset utilizó los conocimientos mágicos para resucitar a Wesir y desde entonces fue conocida entre los egipcios como la “Señora de la Magia” y la “Gran Maga” o Aset Weret Hekau.

 

*Meeks. D., Favard-Meeks C.,  La vida cotidiana de los Dioses Egipcios, pág. 146

 

Por Siathethert, Shemsu de la Ortodoxia Kemetica.

Para llegar a conocer a esta diosa originaria del Delta comencemos por el significado de su nombre.  

A pesar de que hoy en día es más conocida por su nombre grecorromano: Isis, los antiguos egipcios la llamaban “Aset” que quiere decir “el sitial”, o la silla si se prefiere. Su nombre indica el trono de Egipto, ella es la personificación del trono porque éste no se consideraba un simple mueble sino que guardaba una esencia mágica, ¡en realidad es Aset! Y cuando el monarca estaba sentado en el trono era la propia diosa quien le protegía.

Según la cualidad que se quiera enfatizar la diosa Aset toma diferentes formas. Como reina de Kemet la iconografía sagrada la representa con el aspecto de una mujer joven que porta el jeroglífico del trono sobre la cabeza.

Bajo su forma animal se la asocia al milano cuando se la quiere representar como viuda y Plañidera Divina, toma este rol cuando la vemos representada como mujer alada. En cambio cuando se quiere poner énfasis en sus aspectos maternales se la muestra con forma vacuna o de escorpión.

Cuando personifica a la madre divina del rey se la muestra como una mujer sentada en el trono amamantando al niño Heru. Como amiga del difunto toma forma de sicómoro y en el cielo se muestra como la estrella Sirio, la estrella que anunciaba la crecida de las aguas del Nilo.

Encontramos muchas virtudes en Aset. Empecemos diciendo que, además de ser la esposa-hermana de Wesir y la madre de  Heru-sa-Aset, es hija de Nut (representación de la bóveda celeste) y de Geb (representación de la tierra). Según relata un mito creado en la antigua ciudad de Heliópolis, a Geb y Nut no les fue fácil concebir hijos, debiendo ir en contra de su creador Ra para conseguirlo. Y con la invalorable ayuda del sabio dios Djehuty, Nut logró dar a luz a cinco hijos y Aset fue la cuarta en nacer.

El mito de la muerte y resurrección de Wesir se centra en ella, quien es la figura principal del relato luego de Wesir; la que se lleva todos los logros y hace que la historia tenga un final feliz.

Aset era la esencia del asiento de poder del Monarca; ese es un dato importante porque nos da a entender que Aset es una deidad asociada a la realeza.

Por ser Wesir el primogénito, tras el reinado de su padre Geb fue coronado rey de Kemet, y Aset –la primera hija de la pareja divina-  fue su reina consorte.

No tardaron en demostrar que eran buenos gobernantes. Mientras Wesir enseñaba a sus súbditos cómo plantar y construir casas y templos, Aset hacía lo mismo enseñando a las  mujeres a hilar y tejer el lino; también enseñó música, danza y otras artes como la magia. Gracias a ella tanto hombres como mujeres comenzaron a dar importancia a la higiene, el acicalamiento, peinado y maquillaje.

El pueblo amaba a sus reyes que les habían legado la civilización. A partir de entonces los egipcios aprendieron a fabricar sus propios implementos de primera necesidad, su vestimenta, sus habitaciones, al igual que comenzaron a sembrar y a criar animales, lo que les permitió abandonar la vida nómada y precaria que hasta entonces llevaban. Según explica el mito, Wesir impidió el canibalismo que practicaban los hombres primitivos y les dio a conocer a Ma’at, la forma correcta de vivir.

Una vez que Wesir instruyó a los egipcios en todo lo que debía partió al extranjero para enseñar en otros pueblos. Aset quedó a cargo del gobierno de los Dos Países y todo lo hizo muy bien, mientras el rey no estaba la reina consorte llevaba el país adelante con éxito.

Eso nos habla de su carácter, no cualquier persona puede brillar en la política, se necesita astucia, conocimiento y mucha confianza. En ese momento Aset fue tan brillante como lo serían otras “Hemet” o monarcas femeninos muchos siglos después.

El mismo mito relata cómo Wesir fue asesinado por su hermano Set quien, movido por la envidia, conspira contra él para quitarle la vida. Aset, la del amor incondicional, reúne a varios dioses junto a los cuales crea rituales específicos para devolverle la vida a su amado. Convertida en un milano reanima con sus alas a Wesir y es fecundada por éste quedando embarazada de su hijo Heru.

De este modo Aset se convierte en una madre abnegada que se encarga sola de cuidar y proteger al pequeño Heru escondiéndolo de la ira de Set. Es por eso que se la consideraba protectora de los niños y las parturientas, al igual que amiga del difunto al que prodigaba los mismos cuidados que a su esposo Wesir. Lo dicho más arriba deja claro el por qué Aset es, junto a Wesir, la personificación del principio histórico y del orden político de Kemet, representando igualmente a la madre y esposa ejemplar.

Por Siathethert, Shemsu de la Ortodoxia Kemetica.

Los Padres y/o Madres crean el ba, y los Bienamados/as el ka. Es una confusión común creer que los Bienamados son un tipo de “padres activos” del ka, porque trataría al ka y al ba por separado, mientras que, si bien no son uno solo, no puede tratarse uno sin el otro. No somos sacos de carne con un ba y un ka, sino todo un conjunto.

  

Se pueden agregar Bienamados durante toda tu vida. Algunas personas suelen pedir una adivinación para saberlo porque han tenido esa impresión, ya sea por mensajes de los dioses, visiones, etc. Técnicamente se pueden perder, pero no es algo que se haya visto aún, y según S. S. Hekatawy I (AUS) es poco probable porque uno necesita de sus Bienamados durante toda la vida. Sin embargo, no es posible ganar Padres o perderlos.

 

Los Padres crearon el ba. Eso significa que uno es hijo de ese dios o dioses. Por siempre desde el principio del tiempo tu Padre es tu dios, el que siempre estará junto a ti, incluso si no te agrada.

Sólo para aclarar, el ka permanece en la tierra y, cuando el cuerpo muere, el ka se convierte en akh si pasa el juicio. El ba puede reencarnar o permanecer al lado de los dioses; no muere, es eterno.

Los Bienamados son los dioses que te ayudan durante la vida. Son los que te animan, enseñan, moldean y cambian. Te ayudan a volver a ser ese ser que has sido desde que tu Padre te creó. Por eso decimos que los Bienamados no te “crearon” sino que te “están creando” y debido a ello pueden cambiarte durante el resto de tu vida, tanto en tu composición como en tu personalidad.

 

No todos son cercanos a sus Bienamados o a sus Padres inclusive. Cada persona tiene relaciones completamente diferentes con Netjer, en parte por ella, en parte por las circunstancias de la vida de cada uno en cada momento.

Es difícil sugerir si se debe o no tratar más o menos, o de diferente manera, a cada Nombre; eso es una decisión personal en muchos casos. Hay que tener siempre en mente que las relaciones con Netjer no están limitadas a la comunicación hablada o no verbal, sino a muchas cosas.

Un Bienamado es el dios que te provee la forma de entender a tu Padre. Hay casos de algunos shemsu que no tienen Bienamados. Entonces mantienen una relación “directa”, están en contacto y entendimiento directo con su Padre.

Su Santidad Hekatawy I (AUS) cree que es más difícil, en diferentes formas, no tener Bienamados. No existen traductores, ni ninguna influencia que pueda ayudar a aligerar el reto de conocer a nuestros Padres. Las personas que no tienen Bienamados, según lo que S.S. Hekatawy I (AUS) conoce, son muy intensas.

 

Para entender mejor el tema sobre Padres y Bienamados hay una analogía interesante. Piensa que tu Padre es un libro que contiene todos los secretos sobre ti –quién eres, por qué estás aquí, todo sobre ti. Piensa que los Bienamados son lentes para leer. Enfocan la atención, te ayudan a conocer tus secretos con mejor comprensión. Las personas sin Bienamados los tienen que buscar en su propia visión, eso es bastante.

En el caso de tener más de un Padre, y más de un Bienamado, tenemos dos libros y dos pares de lentes. No se aplica un Bienamado a cada Padre sino que ambos Padres son entendidos a través de todos los Bienamados (la regla sería: entiendo a X a través de Y, ya sea X mayor o igual a 1, tanto Y mayor o igual a 1 también).

Tu Bienamado informa tu personalidad, tu Padre la realidad. Lo que ves en tu Padre eres tú. Lo que ves en tu Bienamado es como tú te conoces, la llave de la cerradura, los lentes para leer el libro.

A veces un Bienamado también indica la forma en la que te gustaría ser. Lo cual es entendible, pero puede confundirte un poco si olvidas qué es qué.

 

Es fácil estar cómodo hablando el idioma del Bienamado, pero el idioma del Padre podría ser diferente. Y si no buscas conocer a tu Padre, no estás buscando conocerte. Algunas personas se enfocan en los Bienamados, porque muy dentro de ellas tienden a encararse a sí mismas. Otra vez, eso también es entendible; un Bienamado es fácil, a veces más accesible que el Padre, más “cómodo” de tratar. Pero ese es el reto, la “trampa de los Padres”, como la nombró S. S. Hekatawy I (AUS). Tener una buena relación con tus Padres es la llave para conocerte a ti mismo.

 

 

Autor: WereshWesir, Shemsu del Kemetismo Ortodoxo.

El “mar” de Wesir 

Uno de los egiptólogos mas reconocidos que ha estudiado el problema de la relación de Wesir con el mar es el belga Claude Vandersleyen, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina. Entre sus grandes descubrimientos filológicos se encuentra la reinterpretación del término WADJ_WER.

Para Vandersleyen el problema de esta expresión egipcia gira en torno a un error de traducción que se ha dado como bueno desde el primer tercio del siglo pasado cuando Champollion descifro los jeroglíficos y que hasta ahora nadie se ha molestado en estudiar de nuevo. La palabra wadj-wer, que en egipcio significa literalmente “el Gran Verde”, se suele traducir por “mar”. Sin embargo, según ha demostrado Vandersleyen, en realidad no hace referencia al Mediterráneo o a un océano sino al Delta del Nilo, ya que este en la antigüedad se encontraba totalmente inundado y plagado de canales y de islotes de floreciente vegetación. Esta es la razón por la que cuando en los textos egipcios se hace mención a las islas que hay en medio del Gran Verde, en realidad no se esta haciendo referencia a las islas griegas del Egeo o a Chipre, sino a las diferentes colonias extranjeras que había en el Delta y que se asemejaban a islotes en la época de la inundación, cuando toda esta parte del país se encontraba repleta de canalizaciones. 

Parece que la hipótesis del egiptólogo belga es acertada. Si recordamos el origen de este dios verde, Wesir, todo parece indicar que su nacimiento tuvo lugar en alguna ciudad del Delta, posiblemente Busiris. Además, desde un punto de vista lógico, parece que tiene mas sentido el hecho de relacionar a esta divinidad de la agricultura y la vegetación con el Delta que con el mar en donde el agua salada destruye los cultivos. 

Con esta hipótesis, Vandersleyen lo que esta haciendo también es negar que los antiguos egipcios llegaran alguna vez a colocar sus barcos sobre las aguas del mar Mediterráneo con el fin de realizar algún tipo de viaje por su entorno más cercano o, especulando en demasía, alejarse de sus costas en busca de nuevos continentes. Con este tipo de planteamientos el profesor belga echa por tierra todas las hipótesis que hablan de las supuestas conexiones entre América y Kemet, así como las teorías que explican la similitud entre Wesir y el dios andino Viracocha. 

 

A nuestros ojos de hombres modernos la monolatría de la antigua religión egipcia puede tomar toda la apariencia del fetichismo.

Hay sin embargo que considerar que las innumerables representaciones de los dioses del panteón egipcio no son sino evocaciones de los varios papeles desempeñados por Netjer, más bien agentes o figuras del aspecto eterno de la divinidad. Es éste el sentido en que hay que entender el culto que en las distintas regiones de Kemet se rendía al sol, a la tierra, al cielo y a ciertos animales. En efecto, los dioses egipcios también pueden encarnarse en plantas y animales. Las diosas Hethert y Nut se manifiestan en el árbol de sicómoro, y el dios Nefertum en una flor de loto.

Pero es sobre todo en forma de animales que los dioses egipcios se manifiestan a sus fieles. Bastan pocos ejemplos: Heru es un halcón, Djehuty un ibis o un babuino, Bast una gata, Khnum un carnero. Y aparte del culto tributado a los dioses identificados con animales, los egipcios también adoraban al animal mismo cuando éste tenía requisitos particulares o presentaba determinados signos. Uno de los ejemplos más significativos a este respecto es el culto fastuoso que se tributaba a Apis, el toro sagrado que se adoró en Menfis. Para ser reconocido como sagrado el animal tenía que presentar ciertas características que los sacerdotes conocían. A la muerte de un Apis, después de ayunar largo tiempo, los sacerdotes se ponían en busca de otro Apis que tuviera, entre muchos otros signos, un triángulo blanco en la frente, una mancha parecida a un escarabajo en la lengua y el pelo de la cola dividido en dos penachos iguales.

En la ciudad de Menfis el toro sagrado vivía en su palacio-establo frente al templo del dios Ptah, el creador del mundo, y allí es donde recibía las ofrendas de sus adoradores y dictaba los oráculos.

Hasta la Dinastía XIX cada toro tenía su sepultura particular. Fue Ramsés II quien más tarde los hizo sepultar en un mausoleo común que hoy conocemos como el “Serapeum”, nombre heleno derivado del hecho de que el Apis una vez muerto se volvía “Osor-Apis” o sea Serapis en griego (Apis unido a Osiris).

Siguiendo las precisas indicaciones contenidas en un pasaje de Estrabón, en 1851 el arqueólogo francés Augusto Mariette halló en la localidad de Saqqara el legendario Serapeum: una vasta y larga galería subterránea que ocultaba las cámaras funerarias. Allí estaban encerradas las momias de los toros sagrados Apis, dentro de sarcófagos de monolíticos de granito rosado, piedra caliza o basalto, que medían 4 metros de alto y pesaban hasta 70 toneladas.

También en Saqqara existe un cementerio de ibis, un ave sagrada cuya especie está ahora próxima a la extinción. En vida los ibis se consagraban al dios Djehuty, que se representa con la cabeza de esta ave; y una vez muerta se momificaba para luego encerrarla en un cántaro de barro.

Un culto muy particular era el que se le brindaba al cocodrilo, que vivía domesticado en el templo y rodeado de la veneración de todos, con zarcillos en las orejas y argollas de oro en las patas. Pero no era así en todas las ciudades de Kemet. Afirma Herodoto que por ejemplo los habitantes de Elefantina y alrededores no lo consideraban sagrado en absoluto y no tenían recelos en comerlo. 

Un papel importante en la religión egipcia lo tiene el gato, que se decía “miau”, palabra onomatopéyica que ha pasado a otros idiomas y aún hoy indica el maullido de ese animal. La gata, consagrada a la diosa Bast, simbolizaba el benéfico calor del sol y su culto se celebraba principalmente en el Bajo Kemet en la ciudad de Bubastis (hoy Zagazig), ciudad que debe su nombre a la presencia de un templo dedicado a Bast.